La leyenda de la Costa de la Muerte

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La Leyenda De La Costa De La Muerte

La costa de la muerte está rodeada de leyendas y misterios.

Hay sitios en el mundo que no necesitan que nadie les invente una historia. La historia ya está ahí, escrita en el fondo del mar.

La Costa de la Muerte es uno de esos sitios.

Cien kilómetros de acantilados. Desde Malpica hasta el Cabo Finisterre, en A Coruña. El Atlántico golpeando sin piedad contra la roca. Niebla. Corrientes traicioneras. Y en el fondo, bajo el agua fría y oscura, los restos de cientos de barcos que no llegaron a ningún puerto.

La Costa da Morte es el tramo marítimo con más naufragios documentados del mundo.

No es una leyenda. Es un dato.



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El Fin del Mundo

Los romanos no le llamaban Costa de la Muerte. Le llamaban el Finis Terrae. El fin del mundo.

Fascinados por la inmensidad y el misterio de estas tierras, relataban que este lugar estaba habitado por monstruos marinos y que el océano representaba un peligro insalvable. Para un legionario romano que llegaba caminando hasta la costa gallega, aquello era literalmente el borde del mapa conocido. Más allá, nada. Solo mar negro y bestias. Visitacostadamorte

No iban tan desencaminados.

El cartaginés Himilcón se lamentó amargamente de aquellas «aguas oscuras, llenas de monstruos y bestias marinas» al intentar navegar por la costa atlántica gallega. Y eso que Himilcón era un marino experimentado. No era un turista con miedo al agua. Era alguien que sabía perfectamente lo que estaba viendo. Wanderer

Lo que estaba viendo era uno de los tramos de costa más peligrosos del planeta.


Por qué se llama así

El nombre oficial, Costa da Morte, no es tan antiguo como parece.

El topónimo «Costa de la Muerte» aparece publicado por primera vez en castellano en el diario coruñés El Noroeste el 14 de enero de 1904, tras producirse una concatenación de naufragios frente a la costa de Fisterra. «Tres buques náufragos. La Costa de la Muerte. Otra vez la peligrosa costa de Finisterre vuelve a ser teatro de siniestros marítimos, dramas del mar que cuestan la vida a infelices e irrogan grandes e irreparables perjuicios a las empresas navieras», rezaba la información. WordPress

Nació en un titular de periódico. Y se quedó para siempre.

Pero las causas que lo motivaron vienen de mucho antes. Existen diversas teorías sobre el origen del nombre. Algunos creen que se debe a la fuerza del mar contra estas abruptas costas. Otros, que era por la creencia de que al ser el Fin del Mundo, ahí estaba la frontera con la Muerte. Interpretaciones más esotéricas hablan del ancestral Camino de las Estrellas, el Camino de Santiago, que terminaba en Finisterre y por donde antiguos caminantes celtas llegaban de toda Europa al lugar donde el Sol moría cada día para renacer a una nueva vida de Luz.

El sol muriendo en el mar. Cada tarde. Sin falta.

Tiene su poética, hay que reconocerlo.


Los raqueiros: la leyenda más oscura

Aquí es donde la cosa se complica.

Durante siglos circuló por Europa una historia sobre los habitantes de la Costa da Morte que los pintaba como algo entre piratas y asesinos. La leyenda de los raqueiros.

Cuenta la leyenda que en las noches de temporal y de poca visibilidad, cuando las lluvias tempestuosas o las brumas impedían a los navegantes avistar la costa, pequeños grupos de paisanos acudían con sus bueyes a pasearlos por los límites de los cabos. Colgaban de los cuernos de las bestias pequeños faroles encendidos que simulaban, con el andar cansino de los animales, el balanceo de las luces de otras embarcaciones navegando. Los patrones de los buques que cruzaban la costa, al confundir la luz de estas farolas con la de alguna otra embarcación que navegaba más a tierra, optaban por imitarla, aproximándose a la costa y cayendo en una trampa mortal, precipitándose inevitablemente contra los escollos.

Y después, los lugareños saqueaban los restos. O algo peor.

Los raqueiros se aseguraban de dar muerte a los posibles supervivientes para garantizar que no pudieran hablar y delatarlos. WordPress

Es una historia perfecta. Demasiado perfecta, quizás.

Porque los historiadores llevan décadas desmontándola. «Nunca hubo naufragadores de barcos en la Costa da Morte», sostiene con rotundidad Fernando Patricio Cortizo, historiador naval y presidente de la asociación cultural Naufraxios Galegos. «El raqueiro entendido como el hombre o la organización que provoca un naufragio para después asaltar el barco jamás sucedió en Galicia, no tiene la menor base científica ni ninguna evidencia.» WordPress

Los habitantes de la Costa da Morte, lejos de fomentar estos mitos, se distinguieron por su valor y solidaridad, recibiendo numerosos reconocimientos por salvar vidas en condiciones extremas. Visitacostadamorte

¿De dónde sale entonces la leyenda negra? De los propios naufragios. Cuando un barco encallaba, los vecinos recogían lo que el mar traía a la orilla. Madera, telas, herramientas. En una región pobre, era una cuestión de supervivencia. En el año 1168, Fernando II ya otorgó a la población gallega la potestad de aprovecharse de los restos y las mercancías que quedaban a las orillas de la costa tras los naufragios. Era legal. Era costumbre. Era necesario. El Correo Gallego

Pero para los marinos extranjeros que sobrevivían y veían a los gallegos llevarse la carga del barco destrozado, aquello tenía otro aspecto. Y así nació la leyenda negra de una costa que no necesitaba inventarse ningún crimen.


Los barcos que no llegaron

Los naufragios reales son más que suficientes para justificar el nombre.

El HMS Serpent, 1890. Un buque de guerra británico. Naufragó frente a Camariñas en una noche de tormenta. De los 175 hombres que iban a bordo, solo sobrevivieron tres. Los cuerpos del resto fueron enterrados por los vecinos en lo que hoy se conoce como el Cementerio de los Ingleses, uno de los lugares más sobrecedores de toda la costa gallega.

El Great Liverpool, 1846. Uno de los primeros transatlánticos ingleses. Quedó encallado entre un escollo de la ría de Corcubión el 24 de febrero de 1846. Afortunadamente, el accidente únicamente se llevó la vida de tres personas. La tripulación restante fue rescatada por el pueblo, que también les ofreció cobijo. Pero días después, el capitán apareció muerto. Se dijo que de un navajazo. Otros dijeron que se suicidó. Nadie lo sabe con certeza. El Correo Gallego

Y los galeones de la Armada Invencible, 1588. Desde la desgarradora tragedia protagonizada por los bajeles de la Armada a finales del siglo XVI, que se cobró más de 1.700 almas, los numerosos naufragios acontecidos en la Costa da Morte habían seguido sumando nombres a su macabra lista de víctimas. Wanderer

Mil setecientas almas. En una sola tormenta.


Lo que no se ve desde la orilla

La Costa da Morte tiene otra dimensión que no aparece en los folletos turísticos.

Se dice que la Virgen llegó hasta Muxía en una embarcación de piedra para dar ánimos al Apóstol Santiago en su misión evangelizadora. Las piedras que aún hoy pueden verse junto al Santuario de la Virxe da Barca serían los restos de aquella embarcación milagrosa. Se dice que la Pedra de Abalar, al ser tocada, dejaba a la persona libre de pecado. Visitacostadamorte

Los lugareños cuentan historias de fantasmas de marineros y de luces misteriosas que aparecen en la costa en noches de niebla. Algunos mitos hablan de antiguos ritos gallegos para alejar la furia del Atlántico y proteger las embarcaciones. Galicia Travels

Leyendas transmitidas de padres a hijos, entre susurros, en las largas noches de invierno, cuando los temporales impiden a los barcos salir a faenar.

Hay lugares que acumulan historia sin quererlo. Donde la geografía decide por los hombres. Donde el mar es el protagonista y los humanos solo figurantes ocasionales. La Costa da Morte es uno de esos lugares.

No se llama así por casualidad. No se llama así por una leyenda inventada. Se llama así porque durante siglos, esa costa fue exactamente eso para cientos de marineros que no volvieron a casa.

Y el Atlántico sigue ahí. Frío, gris y paciente. Esperando.


Otros temas en el programa la leyenda de la costa de la muerte de esta semana: 

El misterio de la memoria

El misterio de la memoria, lo que rodea a los acontecimientos que olvidamos, o la distorsión que sometemos a los que recordamos, está aún por descubrir. ¿Por qué funciona así nuestra memoria si no la escribimos para recordad exactamente lo que sucedió? 


Motivos tradicionales para viajar

Hoy en día el viaje, salvo casos menores, se suele usar como placer y se argumenta un tanto como descanso, aunque no lo sea tanto, pero un cambio de aires siempre viene bien. Conocemos que existe viajeros que siempre andad en ello, andando, en bici, en moto, podemos seguir sus aventuras en Youtube. Y es que, escribir sobre viajes también fue en el pasado un motivo para viajar. Y muchos de los motivos de siglos pasados han llegado hasta nuestros días. 


Oda al culo

Una oda al culo, esa parte del cuerpo que tan oculta está cuando vamos de frente, pero que tantos se giran a mirar cuando nos alejamos. Si la vida te da la espalda, tócale el culo. 


GOG: Yuri


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